Video de youtube cambio mi vida!
Todo comenzó con un sketch sobre el turismo en Barcelona en el año 2007. En ese entonces, me encontraba trabajando en un rubro distinto al de restaurantes, que había sido mi mundo hasta ese momento. Inicié mi aventura en una empresa española de contact center que estaba comenzando sus operaciones en Lima.
Como parte de aprender sobre la cultura española, los equipos de trabajo debían realizar pequeñas actuaciones relacionadas con las ciudades más importantes de España. A mi equipo le tocó la ciudad de Barcelona, y decidimos enfocarnos en divertirnos y entretener a los demás en la plataforma, compuesta por casi 100 personas. Hicimos sketchs sobre lugares como La Rambla, el Tibidabo y la Catedral de Barcelona. La pasamos genial, e incluso me tocó hacer de guía turístico. Logré dominar el acento español y algunas jergas que hicieron reír a todos los compañeros.
Sin que lo supiéramos, un participante grabó la actuación. Al día siguiente, me enteré de la existencia del video y pedí una copia para revivir el buen momento. Entonces me pregunté si debería subirlo a YouTube y compartirlo. Al final, decidí hacerlo y compartí el enlace de manera pública, lo cual resultó ser un error garrafal.
El video llegó hasta España y fue visto por el Director General, a quien llamaremos JAC, quien ordenó despedir a todos los responsables por mostrar las instalaciones sin permiso en internet. Esto ponía en riesgo la imagen de la empresa y la relación con Movistar, su principal cliente. Ese día, nos llamaron a mí y al que grabó el video, y me sentí muy culpable por el daño causado a Manuel, quien no tenía culpa de nada. Decidí asumir toda la responsabilidad y pedí que solo me despidieran a mí, argumentando que Manuel no tuvo nada que ver en la publicación del video.
El Director del centro reflexionó y nos pidió regresar a nuestros puestos mientras tomaban una decisión final. Por esos días, yo era uno de los operadores con mayor número de ventas y calidad en mis llamadas, lo que ayudó a persuadir a JAC para que solo me suspendiera una semana sin goce de sueldo. Esta situación sirvió de ejemplo para que todos en la empresa supieran que ese tipo de cosas no se debían repetir. Lo que no sabía era que también me inhabilitaron para cualquier tipo de ascenso dentro de la compañía.
Seis meses más tarde, el Director de Lima decidió ascenderme a Jefe de Ventas por mantener un buen promedio de ventas y calidad. Estaba entusiasmado y ya planeaba cómo liderar a mi equipo de 15 operadores. Sin embargo, JAC se enteró de mi ascenso y solicitó que me devolvieran a mi cargo anterior como operador.
El Director de Lima me llamó a su oficina para darme la triste noticia, lamentando lo sucedido, pero explicando que la decisión venía desde España. Aceptó su error al pensar que JAC olvidaría el castigo impuesto y ofreció disculparse públicamente, lo cual me pareció muy amable de su parte. Así, anunció que volvía a ser operador debido a una decisión directiva basada en hechos del pasado, y que no tenía nada que ver con mi trabajo con el equipo asignado.
Así fue como volví a sentarme como operador y realizar llamadas nuevamente. Algunos podrían pensar que debí renunciar, pero decidí perseverar y seguir siendo el mejor operador posible. Fueron días difíciles y tristes, pero no dejé que eso afectara mi actitud y seguí adelante, manteniéndome como uno de los mejores vendedores de la plataforma en cantidad y calidad.
Los días y los meses pasaron, y seis meses más tarde, mientras realizaba una llamada, el director del centro en Lima me pidió que fuera a su oficina. Tenía miedo de lo que pudiera suceder, pero al llegar, me dijo que mi perseverancia y actitud me habían colocado entre los tres mejores vendedores de toda la plataforma. JAC había decidido levantar la inhabilitación impuesta y, a partir del día siguiente, volvería a ser Jefe de Ventas con un equipo a mi cargo. ¡Felicitaciones!
Fue así que comenzó mi línea de carrera en esta empresa, llegando a ser supervisor de la plataforma y siendo enviado a Colombia para abrir un nuevo centro en la ciudad de Pereira, Risaralda. Pero esa ya es otra historia.
La lección que me dejó esta experiencia de vida es que uno nunca debe darse por vencido, incluso cuando las cosas parecen imposibles. A pesar de saber que no iba a ascender en esa empresa, decidí seguir demostrando mi valía y no dejarme juzgar por un error tan menor como el del video. Decidí seguir siendo quien soy en esencia: un guerrero, como mi apellido. Y, como decía mi padre, siempre hacia adelante, mirando atrás solo para recoger experiencias que te ayuden a seguir.
Un abrazo a todos los que hayan leído esta pequeña historia de mi vida.
"Perseverar siempre... Rendirse jamás." Pronto compartiré mi segunda historia personal. ¡Hasta la próxima! Fuiiii
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